Huéfana , aprendo en mi soledad,
aprendo a estar conmigo,
encuentro mi propio silencio,
busco mi propia armonia,
interrogo mis húmedos sueños.
Cierro los ojos por un instante y,
escucho la brisa de mis pensamientos.
Todos me conducen a tu lejano mundo.
En ese lugar donde habitan las monarcas,
hecho de suave y acogedoras nubes.
Pienso en todo lo que no he podido llevar a cabo,
duelo la cobardía de no abrazarte más,
sinto tristeza anidando en mi alma y,
todo duele,todo oscurece, todo... es nada.
Si tan solo un soplo de vida bajara a mí,
tal vez y, solo tal vez, podría despojarme alma,
de la agonía que estas alas cargan sobre si.
Buscaré con un solo rayo de sol
las renovadas fuerzas que acaramelen mi renacer,
donde solo tu mano amada
puede rescatarme hasta tu mudo ensoñado.
Me esperarás? te veo allí senado
con tus amadas manos extendidas al sol,
ya llego, no desesperes,
muy pronto amor, los dos volaremos juntos,
entonces todos dirán, maravillados,
mirá la monarca que juntó sus alas
en un vuelo de amorosa unión.
Esther Sanders.
viernes, 4 de junio de 2010
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